Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 Llegó un día en que no tuvo traje que ponerse. Courfeyrac, a quien había hecho algunos favores, le dio uno viejo. Marius lo hizo virar por treinta francos y le quedó como nuevo. Pero era verde, y Marius desde entonces no salió sino después de caer la noche, cuando el traje parecía negro. Quería vestirse siempre de luto por su padre, y se vestía con las sombras de la noche.
En medio de todo esto se recibió de abogado; dio parte a su abuelo en una carta fría, pero llena de sumisión y de respeto. El señor Gillenormand cogió la carta temblando, la leyó, y la tiró hecha cuatro pedazos al cesto. Dos o tres días después, la señorita Gillenormand oyó a su padre, que estaba solo en su cuarto, hablar en voz alta, lo que le sucedía siempre que estaba muy agitado; oyó que el anciano decía:
- Si no fueses un imbécil, sabrías que no se puede ser a un tiempo barón y abogado.