Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Cuando después de la llegada de Gavroche cada cual ocupó su puesto de combate, no quedaron en la sala baja más que Javert, un insurgente que lo custodiaba y el señor Mabeuf, de quien nadie se acordaba. El anciano había permanecido inmóvil, como si mirara un abismo; no parecía que su pensamiento estuviera en la barricada.
En el momento del ataque, la detonación lo conmovió como una sacudida física, y como si despertara de un sueño se levantó bruscamente, atravesó la sala, y apareció en la puerta de la taberna en el momento en que Enjolras repetía por segunda vez su pregunta:
- ¿Nadie se atreve?
La presencia del anciano causó una especie de conmoción en todos los grupos.
