Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Mientras Marius descendía lentamente por esos lúgubres escalones que conducen a los lugares sin luz, el señor Mabeuf los bajaba de otra manera.
Al anciano todas las opiniones políticas le eran indiferentes, y las aprobaba todas para que lo dejaran tranquilo. Su postura política era la de amar apasionadamente las plantas, pero sobre todo amar los libros. Tenía como todo el mundo su terminación en -ista, sin la cual nadie habría podido vivir en esa época, pero no era ni realista, ni bonapartista, ni anarquista; él era coleccionista de libros antiguos. Uniendo sus dos pasiones, había publicado un libro, La flora en los alrededores de Cauteretz.
Vivía solo con una vieja ama de llaves, a quien llamaba, sin que ella comprendiera por qué, la señora Plutarco.
En 1830, por un error legal, perdió todo lo que tenía. Además, la Revolución de Julio provocó una crisis que afectó a las librerías y, por supuesto, en los malos tiempos lo primero que deja de venderse es un libro sobre la flora. Dejó su cargo en la parroquia y se mudó a una especie de choza, cerca del jardín Botánico, donde le permitieron utilizar un pequeño pedazo de tierra para sus ensayos de siembras de añil.
