Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Poco a poco se hablaron. La expansión sucedió al silencio, que es la plenitud. La noche estaba serena y espléndida por encima de sus cabezas. Aquellos dos seres puros como dos espíritus, se lo dijeron todo: sus sueños, sus felicidades, sus éxtasis, sus quimeras, sus debilidades; cómo se habían adorado de lejos, cómo se habían deseado, y su desesperación cuando habían cesado de verse. Se confiaron en una intimidad ideal, que ya nunca sería mayor, lo que tenían de más oculto y secreto.
Cuando se lo dijeron todo, ella reposó su cabeza en el hombro de Marius, y le preguntó:
- ¿Cómo os llamáis?
- Yo me llamo Marius. ¿Y vos?
- Yo me llamo Cosette.