Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Jean Valjean no sospechaba nada del romance del jardín.
Cosette, un poco menos soñadora que Marius, estaba alegre, y eso bastaba a Jean Valjean para ser feliz.
Como se retiraba siempre a la diez de la noche, Marius no iba al jardín hasta después de esa hora, cuando oía desde la calle que Cosette abría la puerta-ventana de la escalinata.
Durante el día Marius no aparecía jamás por allí y Jean Valjean no se acordaba ya que existía tal personaje. Sólo una vez, una mañana, le dijo a Cosette:
- ¡Tienes la espalda blanca de yeso!
La noche anterior, Marius, en un arrebato de pasión, había abrazado a Cosette junto a la pared.
En aquel alegre mes de mayo, Marius y Cosette descubrieron dichas inmensas, como reñir y llamarse de vos, sólo para llamarse después de tú con más placer; hablar horas; callarse horas. Para Marius, oír a Cosette hablar de trapos. Para Cosette, oír a Marius hablar de política. Pero por lo general hablaban tonterías; niñerías, incoherencias, y se reían por nada.
- ¿Sabías tú que me llamo Eufrasia? -decía Cosette.
- ¿Eufrasia? ¡No, tú lo llamas Cosette!