Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 - Hemos hablado mucho de vos. ¡Cosette os quiere tanto! No vayáis a olvidaros de que tenéis aquà vuestro cuarto. Basta de calle del Hombre Armado. Basta. Vendréis a instalaros aquà y desde hoy o Cosette se enfadará. Habéis conquistado a mi abuelo, le agradáis sobremanera. Viviremos todos juntos. ¿Sabéis jugar al whist? En tal caso, mi abuelo hallará en vos cuanto desea. Los dÃas que yo vaya al tribunal sacaréis a pasear a Cosette, la llevaréis del brazo, como hacÃais en otro tiempo en el Luxemburgo. Estamos decididos a ser muy dichosos; y vos entráis en nuestra felicidad. ¿OÃs, padre? Supongo que hoy almorzaréis con nosotros.
- Señor -dijo Jean Valjean-, tengo que comunicaros una cosa. Soy un ex presidiario.
El lÃmite de los sonidos agudos perceptibles puede estar lo mismo fuera del alcance del espÃritu que de la materia. Estas palabras: "Soy un expresidiario", al salir de los labios del señor Fauchelevent y al entrar en el oÃdo de Marius, iban más allá de lo posible; Marius, pues, no oyó. Se quedó con la boca abierta.
Entonces advirtió que aquel hombre estaba desfigurado. En su felicidad no habÃa notado la palidez terrible de su cara.
Jean Valjean desató el pañuelo negro que sostenÃa su brazo, se quitó la venda de la mano, descubrió el dedo pulgar, y dijo mostrándoselo a Marius:
- No tengo nada en la mano.