Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 Fue la última vez. Después de aquel relámpago vino la extinción absoluta. No más familiaridad, no más buenos días acompañados de un beso, no más esa palabra tan dulce: ¡padre! Se vio, tal como él mismo lo buscara, despojado sucesivamente de todas sus alegrías; y su mayor miseria fue que, después de haber perdido a Cosette en un solo día, le era preciso perderla ahora otra vez paso a paso.
Pero le bastaba con ver a Cosette todos los días, ¿qué más necesitaba? Toda su vida se centraba en aquella hora que pasaba sentado junto a ella, mirándola sin desplegar los labios, o bien hablándole de los años de su infancia, del convento y de sus amiguitas de entonces. Una tarde Marius dijo a Cosette:
- Habíamos prometido hacer una visita a nuestro jardín de la calle Plumet. Vamos, no hay que ser ingratos.
La casa de la calle Plumet pertenecía aún a Cosette, por no haber concluido el plazo del arriendo. Allí los recuerdos del pasado les hicieron olvidar el presente. Cuando oscurecía, a la hora de siempre, Jean Valjean fue a la calle de las Hijas del Calvario.
- La señora salió con el señor barón, y aún no ha vuelto -le dijo Vasco.
