Los Miserables - Parte 5

Los Miserables - Parte 5

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Capítulo 5 Un hermano puede convertirse en padre

En ese mismo momento, en los jardines del Luxemburgo -porque la mirada del drama debe estar presente en todas partes-, dos niños caminaban tomados de la mano. Uno tendría siete años, el otro, cinco. Vestían harapos y estaban muy pálidos. El más pequeño decía: "Tengo hambre". El mayor, con aire protector, lo guiaba.

El jardín estaba desierto y las rejas cerradas, a causa de la insurrección. Los niños vagaban, solos, perdidos. Eran los mismos que movieron a compasión a Gavroche; los hijos de los Thenardier, atribuidos a Gillenormand, entregados a la Magnon.

Fue necesario el trastorno de la insurrección para que niños abandonados como esos entraran a los jardines prohibidos a los miserables. Llegaron hasta la laguna y, algo asustados por el exceso de luz, trataban de ocultarse, instinto natural del pobre y del débil, y se refugiaron detrás de la casucha de los cisnes.

A lo lejos se oían confusos gritos, un rumor de disparos y cañonazos. Los niños parecían no darse cuenta de nada. Al mismo tiempo, se acercó a la laguna un hombre con un niño de seis años de la mano, sin duda padre a hijo.

El niño iba vestido de guardia nacional, por el motín, y el padre de paisano, por prudencia. Divisó a los niños detrás de la casucha.


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