Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 Un día Jean Valjean bajó la escalera, dio tres pasos en la calle, se sentó en el banco donde Gavroche, en la noche del 5 al 6 de junio, lo encontrara pensativo; estuvo allí tres minutos, y luego volvió a subir. Fue la última oscilación del péndulo. Al día siguiente no salió de la casa; al subsiguiente no salió de su lecho.
La portera, que le preparaba su parco alimento, miró el plato, y exclamó:
- ¡Pero si no habéis comidó ayer!
- Sí, comí -respondió Jean Valjean.
- El plato está como lo dejé.
- Mirad el jarro del agua. Está vacío.
- Lo que prueba que habéis bebido, no que habéis comido.
- No tenía ganas más que de agua.
- Cuando se siente sed y no se come al mismo tiempo, es señal de que hay fiebre.
- Mañana comeré.
- O el año que viene. ¿Por qué no coméis ahora? ¿A qué dejarlo para mañana? ¡Hacer tal desaire a mi comida! ¡Despreciar mis patatas que estaban tan buenas!
Jean Valjean tomó la mano de la portera y le dijo con bondadoso acento:
- Os prometo comerlas.
