Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 El pilluelo produjo en la barricada más efecto que la bala, que se perdió en los escombros. Todos rodearon a Gavroche. Pero Marius, nervioso y sin darle tiempo para contar nada, lo llevó aparte.
- ¿Qué vienes a hacer aquí?
- ¡Psch! -le respondió el pilluelo-. ¿Y vos?
Y miró fijamente a Marius con su típico descaro.
- ¿Quién te dijo que volvieras? Supongo que habrás entregado mi carta.
No dejaba de escocerle algo a Gavroche lo pasado con aquella carta; pues con la prisa de volver a la barricada, más bien que entregarla, lo que hizo fue deshacerse de ella.
Para salir del apuro, eligió el medio más sencillo, que fue el de mentir sin pestañar.
- Ciudadano, entregué la carta al portero. La señora dormía, y se la darán en cuanto despierte.
Marius, al enviar aquella carta, se había propuesto dos cosas: despedirse de Cosette y salvar a Gavroche. Tuvo que contentarse con la mitad de lo que quería.
El envío de su carta y la presencia del señor Fauchelevent en la barricada ofrecían cierta correlación, que no dejó de presentarse a su mente, y dijo a Gavroche, mostrándole al anciano:
