Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 Unos diez meses después de lo referido, a comienzos de 1823, una tarde en que había nevado copiosamente, uno de esos jóvenes ricos y ociosos que abundan en las ciudades pequeñas, embozado en una gran capa se divertía en hostigar a una mujer que pasaba en traje de baile, toda descotada y con flores en la cabeza, por delante del café de los oficiales.
Cada vez que la mujer pasaba por delante de él, le arrojaba con una bocanada de humo de su cigarro algún apóstrofe que él creía chistoso y agudo, como: "¡Qué fea eres! No tienes dientes". La mujer, triste espectro vestido, que iba y venía sobre la nieve, no le respondía, ni siquiera lo miraba, y no por eso recorría con menos regularidad su paseo.