Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 Su conversación era afable y alegre; se acomodaba a la mentalidad de las dos ancianas que pasaban la vida a su lado: cuando reía, era su risa la de un escolar.
La señora Magloire lo llamaba siempre "Vuestra Grandeza". Un día monseñor se levantó de su sillón y fue a la biblioteca a buscar un libro.
Estaba éste en una de las tablas más altas del estante, y como el obispo era de corta estatura, no pudo alcanzarlo.
- Señora Magloire -dijo-, traedme una silla, porque mi Grandeza no alcanza a esa tabla.
No condenaba nada ni a nadie apresuradamente y sin tener en cuenta las circunstancias; y solía decir:
- Veamos el camino por donde ha pasado la falta.
Siendo un ex pecador, como se calificaba a sí mismo sonriendo, no tenía ninguna de las asperezas del rigorismo, y profesaba muy alto, sin cuidarse para nada de ciertos fruncimientos de cejas, una doctrina que podría resumirse en estas palabras: