Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 Como se ve, tenÃa un modo extraño y peculiar de juzgar las cosas. Sospecho que lo habÃa tomado del Evangelio.
Un dÃa oyó relatar una causa célebre que se estaba instruyendo, y que muy pronto debÃa sentenciarse. Un infeliz, por amor a una mujer y al hijo que de ella tenÃa, falto de todo recurso, habÃa acuñado moneda falsa. En aquella época se castigaba este delito con la pena de muerte. La mujer fue apresada al poner en circulación la primera moneda falsa fabricada por el hombre. El obispo escuchó en silencio. Cuando concluyó el relato, preguntó:
- ¿Dónde se juzgará a ese hombre y a esa mujer?
- En el tribunal de la Audiencia.
Y replicó:
- ¿Y dónde juzgarán al fiscal?
Cuando paseaba apoyado en un gran bastón, se dirÃa que su paso esparcÃa por donde iba luz y animación. Los niños y los ancianos salÃan al umbral de sus puertas para ver al obispo. BendecÃa y lo bendecÃan. A cualquiera que necesitara algo se le indicaba la casa del obispo. Visitaba a los pobres mientras tenÃa dinero, y cuando éste se le acababa, visitaba a los ricos.