Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 El fiscal en su réplica fue violento y florido, como lo son habitualmente los fiscales. Además de cien pruebas más -terminó diciendo-, lo reconocieron cuatro testigos: el inspector de policÃa Javert y tres de sus antiguos compañeros de ignominia, Brevet, Chenildieu y Cochepaille.
Mientras hablaba el fiscal, el acusado escuchaba con la boca abierta, con una especie de asombro no exento de admiración. Sólo decÃa:
- ¡Y todo por no haberle preguntado al señor Baloup!
El fiscal hizo notar que esta aparente imbecilidad del acusado era astucia, era el hábito de engañar a la justicia. Y pidió cadena perpetua.
Llegaba el momento de cerrar el debate. El presidente mandó ponerse de pie al acusado y le hizo la pregunta de costumbre:
- ¿Tenéis algo que alegar en defensa propia?
El hombre daba vueltas el gorro entre sus manos, como si no hubiera entendido.
El presidente repitió la pregunta.
Entonces pareció que el acusado la habÃa comprendido. Dirigió la vista al fiscal, y empezó a hablar, como un torrente; las palabras se escapaban de su boca incoherentes, impetuosas, atropelladas, confusas.