Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 Era él. Estaba muy pálido y temblaba ligeramente. Sus cabellos, grises aún cuando llegó a Arras, se habían vuelto completamente blancos. Había encanecido en una hora.
Se adelantó hacia los testigos y les dijo:
- ¿No me conocéis?
Los tres quedaron mudos e indicaron con un movimiento de cabeza que no lo conocían.
El señor Magdalena se volvió hacia los jurados y dijo con voz tranquila:
- Señores jurados, mandad poner en libertad al acusado. Señor presidente, mandad que me prendan. El hombre a quien buscáis no es ése; soy yo. Yo soy Jean Valjean.
Nadie respiraba. A la primera conmoción de asombro había sucedido un silencio sepulcral.
El rostro del presidente reflejaba simpatía y tristeza. Cambió un gesto rápido con el fiscal y luego se dirigió al público y preguntó con un acento que fue comprendido por todos:
- ¿Hay algún médico entre los asistentes? Si lo hay, le ruego que examine al señor Magdalena y lo lleve a su casa…
El señor Magdalena no lo dejó terminar la frase. Lo interrumpió con mansedumbre y autoridad.