Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 - ¡Cómo! ¿Teméis que no pague el gasto? ¿Queréis cobrar anticipado? Os digo que tengo dinero.
- No es eso.
- ¿Pues qué?
- Vos tenéis dinero.
- He dicho que sÃ.
- Pero yo -dijo el posadero- no tengo cuarto que daros.
El hombre replicó tranquilamente:
- Dejadme un sitio en la cuadra.
- No puedo.
- ¿Por qué?
- Porque los caballos la ocupan toda.
- Pues bien -insistió el viajero-, ya habrá un rincón en el pajar, y un poco de paja no faltará tampoco. Lo arreglaremos después de comer.
- No puedo daros de comer.
Esta declaración hecha con tono mesurado pero firme, pareció grave al forastero, el cual se levantó y dijo:
- ¡Me estoy muriendo de hambre! Vengo caminando desde que salió el sol; pago y quiero comer.
- Yo no tengo qué daros -dijo el posadero.
El hombre soltó una carcajada y volviéndose hacia los hornos, preguntó:
- ¿Nada? ¿Y todo esto?