Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 - Aquà tenéis fuego. La cena se cuece en la marmita; venid a calentaros.
El viajero fue a sentarse junto al hogar y extendió hacia el fuego sus pies doloridos por el cansancio.
Dio la casualidad que uno de los que estaban sentados junto a la mesa antes de ir allà habÃa estado en la posada de La Cruz de Colbas.
Desde el sitio en que estaba hizo al tabernero una seña imperceptible. Este se acercó a él y hablaron algunas palabras en voz baja.
El tabernero se acercó a la chimenea, puso bruscamente la mano en el hombro del viajero y le dijo:
- Vas a largarte de aquÃ.
El viajero se volvió, y contestó con dulzura:
-¡Ah! ¿Sabéis… ?
-SÃ.
-¿Que no me han admitido en la posada?
-Y yo lo echo de aquÃ.
-Pero, ¿dónde queréis que vaya?
-A cualquier parte.
El hombre cogió su garrote y su morral y se marchó. Pasó por delante de la cárcel. A la puerta colgaba una cadena de hierro unida a una campana. Llamó. Abriose un postigo.