Pensad en flebas
Pensad en flebas Horza sonrió. No era la primera vez que se unÃa a un grupo de traidores. Y sabÃa que, tarde o temprano, el filo del cuchillo cambiarÃa de manos.
El Planeta de los Muertos los esperaba. Y con él, una misión que podÃa cambiar el destino de la guerra… o condenarlos a todos.
La alarma rugió a través de los pasillos del Clear Air Turbulence. Horza sintió el cambio inmediato en la nave: la leve vibración de los motores se intensificó, la gravedad artificial fluctuó por un instante y el sonido del metal quejándose bajo la presión de maniobras bruscas llenó el aire.
—¡Nos atacan! —gritó alguien en la sala de mando.
Horza llegó al puente justo a tiempo para ver las luces rojas parpadeando en los controles. Kraiklyn estaba al mando, las cicatrices en su rostro tensas por la tensión.
—¿Quién diablos nos sigue? —gruñó.
Un mercenario revisó los sensores.
—Es una nave de la Cultura. Un maldito módulo rápido. Viene a por nosotros.
Horza sintió un escalofrÃo. Un solo módulo de la Cultura podÃa acabar con ellos en segundos si lo deseaba.
—¿Y no nos han volado aún?
