Casa de Muñecas
Casa de Muñecas SEÑORA ELVSTED (Gritando.)
¡No, no…!
HEDDA (Impulsivamente.)
¡Pero eso no es…!
LOVBORG (Mirándola.)
¿No es cierto, cree usted?
HEDDA (Calmándose.)
No… claro. Si usted lo dice. Pero resulta tan increíble…
LOVBORG
Pues es verdad a pesar de todo.
SEÑORA ELVSTED (Retorciéndose las manos.)
¡Dios mío, Dios mío… Hedda…, hacer pedazos su propia obra!
LOVBORG
He hecho pedazos mi propia vida. Así es que bien puedo hacer pedazos mi propia obra…
SEÑORA ELVSTED
¡Y lo has hecho esta noche!
LOVBORG
Sí, ya te he dicho. En mil pedazos. Y los he esparcido a lo largo del fiordo. Muy lejos. Después de todo es agua limpia y salada. Que floten sobre ella. Que los lleven la corriente y el viento hasta que acaben por hundirse. Cada vez más y más hondo. Como yo, Thea.
SEÑORA ELVSTED