Casa de Muñecas
Casa de Muñecas Ibsen abandonó Noruega, en compañía de su mujer y su hijo, en 1864, para no regresar definitivamente hasta veintisiete años después, al final de su carrera, en 1891. Fue, por lo tanto, durante este largo y voluntario exilio, parte en Italia, parte en Alemania, cuando escribió su obra de madurez. Casa de muñecas acabó de redactarse en 1879 en Amalfi. Acerca de una obra que armó tal revuelo y cuyas intenciones fueron tan discutidas, conviene citar el propósito del dramaturgo, expresado con toda claridad en el esquema siguiente, texto revelador incluso en el título, que indica su intención de escribir una «tragedia actual»:
Notas para la tragedia actual
Roma, 19-10-1878
Existen dos tipos de código moral, dos tipos de conciencia, uno en el hombre y otro completamente diferente en la mujer. No se entienden entre sí; pero la mujer es juzgada en la vida práctica según la ley del hombre, como si no fuera una mujer, sino un varón.
La esposa en el drama no sabe a qué atenerse sobre lo que es justo o injusto; el sentimiento natural por un lado y la confianza en la autoridad por otro, la dejan en total confusión.
