Nuestro lugar en el mundo
Nuestro lugar en el mundo Junio de 2024. La historia llega a su final, no con estruendo, sino con ecos que resuenan largo tiempo después. Luka y Nora han cambiado. Ya no se ocultan tras máscaras, ni se fingen fuertes. Son las versiones más reales de sà mismos: frágiles, imperfectos, decididos.
Luka se ha enfrentado al hombre que más daño le hizo: su padre. Ha pedido perdón a Connor, no esperando ser perdonado, sino reconociendo su culpa. Ha dejado atrás la banda, el ruido, los escapes. Ahora toca en bares pequeños, escribe canciones nuevas, busca redimirse nota a nota.
Nora, por su parte, ya no necesita mentir. Ha dejado claro ante su familia quién es y quién no quiere ser. Su madre, aún enferma, ha entendido finalmente que no puede moldear a sus hijas a imagen propia. Nora no es Margot, ni falta que le hace. Ha encontrado su voz, su fuerza. Incluso empieza a considerar volver a España. O quedarse. Ya no le asusta decidir.
Y entonces, vuelven a encontrarse.
No hay fuegos artificiales. Solo una mirada, una conversación pendiente. Hablan de lo que fueron, de lo que dolió, de lo que podrÃa haber sido si no hubieran tenido tanto miedo. Luka le da algo: una canción. La escribió pensando en ella. No es cursi, ni perfecta. Pero es sincera.