Nuestro lugar en el mundo
Nuestro lugar en el mundo Él se va al tejado. Necesita aire, espacio, distancia. Nora lo sigue, con la excusa de que no puede fumar dentro. Comparten un cigarro. Luego una cerveza sin alcohol. Hablan poco. Aún sienten la electricidad de lo que casi sucedió. Luka se burla. Nora responde con sarcasmo. Están incómodamente cómodos en esa tregua.
Él intenta desviar la conversación hacia temas inofensivos. Música, paÃses, por qué ella vive en Finlandia. Ella no da muchas respuestas. Pero hay algo en su tono que revela más de lo que dice. Cuando mencionan a Sam —su exnovio, compañero de piso—, la conversación se llena de sombras.
—¿Hace cuánto rompieron tú y Sam? —pregunta Luka.
—Tres meses —responde ella, demasiado rápido.
Hay verdades escondidas bajo cada frase. Luka también carga con las suyas. Ha arruinado amistades, una banda de música y la confianza de su hermano. Ha perdido más de lo que admite. Ambos lo saben: están rotos, solos, exiliados emocionalmente.
En medio de la noche, bajo el cielo oscuro de Finlandia, se sienten por primera vez vistos. No por lo que fingen ser, sino por lo que realmente son: dos personas heridas, atrapadas en su propio pasado, que cometieron un error... pero no lo suficiente como para olvidarlo.
Y ese error marcará el inicio de todo.