Viaje alucinante
Viaje alucinante Uno a uno, se preparan para salir. Grant observa el interior del Proteus por última vez. Un milagro tecnológico que los trajo hasta allÃ... y que ahora deben abandonar para sobrevivir.
Salen. El Proteus queda atrás, atrapado para siempre dentro del cuerpo que salvaron. Avanzan flotando, cada uno con una cápsula de oxÃgeno limitada. Lo logran. Atravesar el conducto. Salir por el ojo.
Y justo cuando el tiempo expira, emergen al mundo real, bañados en lÃquido lagrimal, exhaustos... pero vivos.
El equipo es extraÃdo, tembloroso, exhausto, cubierto de fluido ocular y alivio. Afuera, la sala de operaciones estalla en gritos, alarmas, aplausos contenidos. Pero nadie celebra aún. No hasta que Benes despierte.
Cora tiembla mientras le retiran el traje. Grant se sienta en el suelo, sin fuerza para sostenerse. Michaels se derrumba en una silla, murmurando cifras. Duval se limita a mirar sus manos, las mismas con las que salvó una vida y arriesgó otra.
—¿Y el Proteus? —pregunta alguien.
—Destruido —responde Grant—. No podÃa salir.
Pero no importa. Lo que importaba era salvar a Benes. Y lo han hecho.
