La isla bajo el mar
La isla bajo el mar El momento culminante en la vida de Zarité llegó tras años de incertidumbre, dolor y servidumbre. Después de un largo conflicto interno, Valmorain, abrumado por la presión de las rebeliones que arrasaban Saint-Domingue y el colapso de su plantación, finalmente cedió y le concedió a Zarité su libertad. Fue un gesto forzado por las circunstancias, no por compasión, y aunque en apariencia un acto de redención, estaba cargado de amargura. Zarité, tras años sirviendo en silencio, había soñado con este momento, pero cuando llegó, lo hizo bajo una nube de dolor, pues su hija Rosette seguía encadenada a las reglas crueles del mundo en el que vivían.
