Sigma
Sigma Este marco mental es lo que te separa del resto. Mientras los demás se lamentan, tú solucionas. Mientras los demás buscan aprobación, tú construyes resultados. No idealizas relaciones, no dependes de promesas, no sigues normas solo por tradición. Tu único objetivo es avanzar en tus metas, utilizando las herramientas que tengas, sin quejas ni excusas. No eres vÃctima de las circunstancias: las rediseñas. El Sigma opera con la verdad dura en la mano y los pies en el barro. Su mente no está en el cielo, está en el campo de batalla. Y por eso gana.
El respeto verdadero no se mendiga ni se regala. Se impone. No proviene de ser amable, servicial o comprensivo. Proviene del poder, de la capacidad de generar consecuencias. El amor sin respeto es lástima, y la lástima es veneno para cualquier hombre que busca poder real. En un mundo competitivo, quien no inspira temor es utilizado, burlado o ignorado. El sistema ya no responde a los buenos modales, responde a la amenaza latente de alguien que sabe lo que quiere y está dispuesto a tomarlo.