Belén. Caballo de Troya 12
Belén. Caballo de Troya 12 Jasón apretó la mandÃbula. No estaba acostumbrado a la incertidumbre. En su mundo, la tecnologÃa le daba ventajas, las órdenes eran claras, los enemigos identificables. Pero aquÃ… aquà todo era caos.
―Podemos tomar la ruta al sur.― propuso. ―Beerseba. O más lejos. Quizá Egipto.
Jesús negó con la cabeza. ―No.
El silencio se hizo espeso.
―¿No quieres vivir?― preguntó Pedro, con un nudo de rabia y miedo en la garganta.
Jesús lo miró con ternura. ―Vivir no es lo mismo que huir.
La frase dejó una grieta en el ánimo del grupo.
Jasón apartó la vista. No tenÃa sentido. Ninguno. Él habÃa visto futuros, habÃa leÃdo archivos, habÃa visto lo que iba a pasar. Jesús no iba a sobrevivir a esto. Y aun asÃ, se negaba a cambiar el curso de la historia.
Un sonido en la distancia los congeló. Voces. Pasos. Faroles balanceándose en la oscuridad.
Los soldados habÃan llegado.
Santiago apagó la hoguera de un manotazo. Juan se movió entre los árboles, como si el follaje pudiera tragárselo.
Jasón sintió su respiración acelerarse. No estaban preparados para pelear. Y aun asÃ, si los encontraban, la lucha serÃa inevitable.
