Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito —¡Avada Kedavra! —exclama Delphi, pero Harry se interpone a tiempo, desviando el rayo antes de que llegue a su hijo.
—¡Es que yo nunca peleo solo! —declara Harry, con una intensidad renovada.
Aprovechando la confusión, Albus y Scorpius abren las puertas de la iglesia, dejando entrar a Hermione, Ron y Ginny, quienes lanzan un torrente de hechizos contra Delphi. Aplastada por la fuerza de sus oponentes, Delphi se desploma finalmente, derrotada y atada por los hechizos de Hermione.
—No… no… —murmura Delphi, impotente, mientras Harry avanza hacia ella sin apartar la mirada.
—¿Estás bien, Albus? —pregunta Harry, aún respirando con dificultad. —SÃ, papá. Estoy bien —responde su hijo, con una mezcla de alivio y admiración en su mirada.
Todos se reúnen, conscientes de que han evitado una catástrofe que pudo cambiar el destino del mundo.
Finalmente, Harry y sus amigos logran lo imposible: Delphi es detenida, su plan de resucitar a Voldemort destruido. Después de una batalla donde cada segundo se sintió como una eternidad, la lÃnea temporal se restaura, y tanto Albus como Scorpius regresan a su tiempo. La oscuridad que habÃa amenazado con consumir el pasado y el futuro ha sido vencida.
