Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito Diecinueve años después de la batalla de Hogwarts, Harry Potter es una figura que parece haberse dividido en dos: el héroe de guerra que salvó al mundo mágico y el hombre atrapado en una rutina gris en el Ministerio de Magia. Aunque ahora es jefe del Departamento de Seguridad Mágica, su vida está marcada por una sensación de agotamiento y responsabilidad que parece oscurecer cada rincón de su existencia. Como esposo de Ginny y padre de tres hijos, Harry intenta aferrarse a una vida normal, pero los recuerdos de su pasado y las heridas invisibles que dejó la guerra siguen persiguiéndolo en sueños. Cada noche revive momentos con los Dursley, visiones del Basilisco y de Voldemort, pesadillas que regresan en el silencio de la madrugada.
La distancia con su hijo Albus, el menor, es cada vez más evidente, y Harry parece tropezar cada vez que intenta acercarse a él. Albus, que en el fondo lo admira, está a punto de ingresar a Hogwarts y lleva sobre sus hombros el peso de una herencia que jamás pidió. La historia de su padre ha sido relatada una y otra vez, convirtiéndolo en una sombra gigantesca que opaca su propia identidad. La tarde en la estación de King's Cross, Harry y Ginny observan cómo sus hijos cargan las jaulas de lechuzas y libros en sus carritos, mezclándose con el alboroto de otros padres y estudiantes que se apresuran hacia el Andén Nueve y Tres Cuartos.
