Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito La frustración de Albus ha alcanzado su punto máximo. En Hogwarts, se siente cada vez más perdido entre las sombras de las expectativas que conlleva ser un Potter y la constante sensación de decepción hacia su padre. Los demás estudiantes susurran y se ríen, murmurando sobre cómo el “Potter Slytherin” parece estar condenado a no ser ni un prodigio ni un líder como lo fue Harry. En un arrebato de rebeldía y buscando desesperadamente darle un propósito a su vida, Albus encuentra una misión peligrosa: corregir un supuesto error que cometió su padre, la muerte de Cedric Diggory.
Al enterarse de que Amos Diggory, padre de Cedric, ha solicitado ayuda a Harry para recuperar a su hijo perdido, Albus siente que esta es su oportunidad. ¿Por qué su padre no haría algo tan simple para ayudar a un hombre que aún llora por su hijo? Albus, quien nunca ha tenido una figura heroica propia, decide que él podría llenar ese vacío.
Junto con su amigo Scorpius, Albus acude a ver a Amos en secreto. En una habitación polvorienta y sombría, encuentran al anciano, de aspecto apagado y desencantado, cargando la tristeza que no se ha disipado desde la trágica muerte de Cedric. Su figura encorvada y su mirada vidriosa hablan de una vida desgastada por el dolor.
