Harry Potter y la piedra filosofal
Harry Potter y la piedra filosofal El curso en Hogwarts habÃa llegado a su fin, pero Harry no era el mismo niño que habÃa llegado nueve meses atrás, tÃmido y lleno de incertidumbre. HabÃa enfrentado pruebas que podrÃan haber quebrado a cualquiera: un enfrentamiento con el mago más oscuro de todos los tiempos, la revelación de la verdad sobre sus padres y la conexión que lo ataba a Voldemort. Pero más importante aún, habÃa encontrado un lugar donde pertenecÃa, rodeado de amigos que se sentÃan como una familia.
El último dÃa en Hogwarts fue agridulce. Las maletas estaban listas, y la sala común de Gryffindor se llenaba de risas mientras los estudiantes compartÃan recuerdos del año que terminaba. Ron y Hermione estaban a su lado, como siempre.
—¿Crees que nos tocará juntos el próximo año? —preguntó Ron mientras cerraba su baúl con dificultad.
—Eso espero —dijo Harry, sinceramente. Por primera vez, no querÃa alejarse de un lugar.
Cuando el tren Hogwarts Express dejó la estación, Harry se sentó junto a la ventana, observando cómo el castillo desaparecÃa en el horizonte, cada torre y bandera volviéndose más pequeñas hasta que solo quedó el cielo despejado. Hermione hojeaba un libro, como era habitual, mientras Ron devoraba una rana de chocolate.
