Confianza rota
Confianza rota Lisa le mostró las pruebas, los números que no mentÃan. —¡Esto es un robo! ¿Qué clase de hombre hace esto a su esposa?
La calma de Alex se desintegró por un momento, dejando escapar una chispa de su verdadera naturaleza. —Cuidado con las palabras, Lisa. —Su voz era baja, pero cada palabra caÃa como un golpe. —No olvides con quién estás hablando.
Lisa sintió un escalofrÃo recorrerle el cuerpo. Por primera vez, la amenaza no era sutil. Estaba ahÃ, desnuda y palpable.
Esa noche, mientras intentaba conciliar el sueño en la cama vacÃa, Lisa comprendió que estaba atrapada en algo mucho más grande de lo que imaginaba. La tormenta habÃa comenzado a rugir, y no habÃa forma de detenerla.
El amanecer trajo más preguntas que respuestas. Lisa no podÃa dejar de pensar en la confrontación de la noche anterior. Alex no habÃa vuelto a casa, y su ausencia resonaba como una acusación en cada rincón. Algo estaba terriblemente mal.
Decidida a encontrar la verdad, Lisa condujo hasta el despacho de su padrastro, Harold. El hombre la recibió con una mezcla de sorpresa y preocupación. —Lisa, esto no parece una visita social. ¿Qué ocurre?
