Como un hombre piensa
Como un hombre piensa La indigencia y la indulgencia son los dos extremos de la miseria. Ambos son igualmente antinaturales y el resultado de un desorden mental. Un hombre no está bien condicionado hasta que es un ser feliz, sano y próspero; y la felicidad, la salud y la prosperidad son el resultado de un ajuste armonioso de lo interno con lo externo, del hombre con su entorno.
Un hombre sólo empieza a ser hombre cuando deja de quejarse y de vituperar, y comienza a buscar la justicia oculta que regula su vida. Y a medida que adapta su mente a ese factor regulador, deja de acusar a los demás como la causa de su condición, y se construye a sà mismo en pensamientos fuertes y nobles; deja de patalear contra las circunstancias, sino que comienza a utilizarlas como ayudas para su progreso más rápido, y como un medio para descubrir los poderes y posibilidades ocultos dentro de sà mismo.