Como un hombre piensa
Como un hombre piensa
La mente de un hombre puede ser comparada con un jardín, que puede ser cultivado inteligentemente o dejado en estado salvaje; pero tanto si se cultiva como si se descuida, debe producir y producirá. Si no se ponen en él semillas útiles, caerá en él una abundancia de malas hierbas inútiles, que seguirán produciendo su clase.
Al igual que un jardinero cultiva su parcela, manteniéndola libre de malas hierbas, y haciendo crecer las flores y los frutos que necesita, así un hombre puede cuidar el jardín de su mente, eliminando todos los pensamientos erróneos, inútiles e impuros, y cultivando hacia la perfección las flores y los frutos de los pensamientos correctos, útiles y puros. Siguiendo este proceso, el hombre descubre, tarde o temprano, que es el maestro jardinero de su alma, el director de su vida. También revela, dentro de sí mismo, las leyes del pensamiento, y comprende, con una precisión cada vez mayor, cómo las fuerzas del pensamiento y los elementos de la mente operan en la formación de su carácter, circunstancias y destino.