De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito ¡Ven, cansado hermano! Que tu lucha y tu esfuerzo te lleven al corazón del Amo de la Verdad. Al atravesar el árido desierto del ego, ¿por qué has de sufrir sed por las aguas vivas de la Verdad, cuando aquí, en el camino de tus preguntas y tropiezos, fluye la alegre corriente de la Vida, se extiende el fresco oasis del Amor? Ven, regresa y descansa; conoce el final y el comienzo, al profeta y lo que ha previsto, lo buscado y al buscador. Tu Amo no se encuentra en las inaccesibles montañas, ni mora en el espejismo que flota en la distancia, no podrás descubrir sus fuentes milagrosas en los senderos de arena que llevan a la desesperanza. En el oscuro desierto del ego, cansado, deja de buscar las huellas perfumadas de tu Soberano. Y, si el dulce sonido de Su voz no puedes escuchar, haz oídos sordos a todas esas voces que cantan en vano. Renuncia a todo lo que tienes; huye de lugares que se extinguen; deja todo lo que has amado y, desnudo y descalzo, póstrate en el santuario del Todopoderoso. Ahí se encuentra el Altísimo, el Santísimo, el Inmutable. En su interior, en el corazón del Silencio habita; deja la tristeza y el pecado, deja tu afligido andar; ven a bañarte en Su dicha, mientras Él, en un susurro, describe a tu alma todo lo que ha buscado para que deje de vagar. Entonces, cansado hermano, abandona tu lucha y tus esfuerzos; encuentra paz en el corazón del Amo de la Verdad. Deja de atravesar el oscuro desierto del ego; ven, bebe las bellas aguas de la Verdad.