De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La manifestación del amor desinteresado
Se dice que Miguel Ángel veía en cada tosco bloque de piedra algo bello a la espera de que la mano maestra le diera vida. De la misma manera, dentro de cada uno de nosotros reposa la Imagen Divina que espera la mano maestra de la Fe y el cincel de la Paciencia para poder manifestarse. Y esa Imagen Divina se revela y llega a manifestarse como el Amor incorruptible y desinteresado.
El espíritu del Amor Divino, cuya inmaculada y sagrada esencia es indestructible y eterna, se halla escondido en lo más profundo de cada corazón humano y, a menudo, está cubierto de una amalgama de duras capas casi impenetrables. Se trata de la Verdad en el hombre, lo que pertenece al Todopoderoso: lo que es verdadero e inmortal. Todo lo demás se modifica y muere, sólo el espíritu del Amor Divino es permanente e indestructible. Para obtenerlo, debemos practicar con diligencia incesante la más elevada rectitud, vivir en ese Amor y ser conscientes de él por completo. Esto significa que podemos entrar en la inmortalidad, en el aquí y ahora, ser uno con la Verdad, uno con Dios, uno con el Corazón medular de todas las cosas, y que podemos conocer nuestra propia naturaleza divina y eterna.