De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El mundo no comprende el Amor que es desinteresado porque está absorto en la búsqueda de sus propios placeres y se encuentra hacinado dentro de los estrechos límites de los intereses temporales, confundiendo en su ignorancia esos placeres e intereses con cosas reales y perdurables. No puede ver la pura y pacífica belleza de la Verdad porque se halla atrapado en las llamas de los deseos carnales y vive quemándose en la angustia. Como se alimenta de las inmundas cáscaras del error y el autoengaño, permanece fuera de la mansión del Amor que todo lo ve.
Cuando los hombres no tienen este Amor, cuando no lo comprenden, establecen innumerables reformas que no implican ningún tipo de sacrificio interior. Cada uno de ellos imagina que su reforma en particular va a corregir el mundo para siempre, mientras que todos continúan propagando el mal y aceptándolo en su corazón. Únicamente aquello que intenta rectificar el corazón humano puede recibir el nombre de reforma, ya que todo el mal surge de ahí. Hasta que el mundo no deje atrás el egoísmo y la lucha de intereses y no aprenda la lección del Amor Divino, no podrá reconocer la era dorada de la beatitud universal.