De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El mundo debe aprender una divina y gran lección: la lección de la generosidad absoluta. Los santos, sabios y salvadores de todos los tiempos son aquellos que se han dedicado a esta tarea, la han aprendido y la han vivido. Todas las sagradas escrituras que existen en el mundo enseñan esta lección, y todos los grandes maestros la reiteran. Sin embargo, ésta resulta demasiado simple para un mundo que, al desdeñarla, camina a trompicones por los complejos caminos del egoísmo.
Un corazón puro es el propósito de toda religión y el inicio de la divinidad. Buscar esta honestidad es tomar el Camino de la Verdad y de la Paz, y aquel que toma este Camino pronto percibirá esa inmortalidad que es independiente del nacimiento y de la muerte y comprenderá que, en la Divina economía del universo, el esfuerzo más humilde no se pierde.
La divinidad de un Krishna, un Gautama o un Jesús es la gloria coronada de la autoabnegación, el fin del peregrinaje del alma dentro de la mortalidad y la materia. El mundo no terminará su largo viaje hasta que todas las almas sean como éstas y hayan entrado en la dichosa realización de su propia divinidad.