De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Éste es el testimonio de David: «Sentía una terrible envidia cuando veía la prosperidad del malvado. […] Nos miraban por encima del hombro; tenían mucho más de lo que cualquier persona pudiera desear. […] En realidad había intentado en vano purificar mi corazón y lavar mis manos en la inocencia. […] Darme cuenta de esto fue muy doloroso para mí, hasta que fui al santuario de Dios y, entonces, comprendí su finalidad».
La prosperidad del malvado fue una gran prueba para David en el momento en que llegó al santuario de Dios y, a partir de ese momento, comprendió su finalidad.
Tú también puedes llegar a ese santuario. Se encuentra en tu interior. Se halla en ese estado de conciencia al que accederás en cuanto hayas superado todo lo sórdido, personal y efímero, y cuando lleves a cabo los principios universales y eternos.
Éste es el estado de conciencia de Dios; éste es el santuario más elevado. En el mismo instante en que, a través de una larga lucha y con la autodisciplina, logres atravesar la puerta de este Templo Sagrado, empezarás a percibir claramente la finalidad y el fruto de todo el pensamiento y esfuerzo humano, tanto bueno como malo.
Entonces, tu fe se fortalecerá más y entenderás por qué aquel que ha acumulado la riqueza externa de una manera deshonesta regresará otra vez a la pobreza y a la degradación.