De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Las derrotas son los peldaños que subimos con el deseo de alcanzar objetivos más nobles. La pérdida siempre lleva consigo una ganancia y la dicha nos ayuda a subir los seguros peldaños que nos llevarán a las colinas del tiempo.
El dolor nos lleva por sendas de grandes bendiciones, hacia ideas, palabras y acciones divinas. Y a través de sus nubes oscuras y sus rayos brillantes, nos llenamos de fortaleza al recorrer la larga travesía que va formando el engranaje de la vida.
El infortunio sólo hace que el camino se nuble, pero al final se llegará al paraíso donde su sol iluminará los grandes triunfos que, después de haberlos reclamado tanto tiempo, estarán a la espera de nuestra victoria.
Nuestras dudas y temores son el paño mortuorio que nubla el valle de nuestras esperanzas. Nuestro espíritu se enfrenta a las sombras que van recogiendo la amarga cosecha de incesantes lágrimas y lamentos.
El dolor, las miserias y las amarguras, las heridas que nos dejan las cadenas rotas, todos éstos son pasos que nos ayudan para poder encontrar el camino de nuestra fe inquebrantable.
El amor compasivo y vigilante corre a encontrarse impaciente con el viajero de la Tierra del Destino. Toda la gloria y todo el bien esperan la llegada de su paso obediente.