Shogun
Shogun El viento azota con furia el velamen del Erasmus, una nave desgastada por el tiempo y el hambre, con una tripulación reducida a espectros. John Blackthorne, el piloto inglés, escudriña el horizonte en busca de salvación. No hay tierra, solo mar infinito y la amenaza de un naufragio inminente. Japón es un mito en su mente, un destino incierto que podría significar su muerte… o su renacimiento. Pero cuando el grito del vigía rompe la noche, anunciando escollos mortales, Blackthorne comprende que su destino está a punto de cambiar para siempre.
El mar lo había devorado todo. Hombres, madera, esperanzas. El Erasmus, su nave, ya no era más que un esqueleto varado en la orilla, y de su tripulación apenas quedaban fantasmas de carne y hueso, hambrientos y aterrorizados.
John Blackthorne, piloto mayor de la expedición holandesa, yacía en la arena, empapado, con la garganta reseca por la sal y los ojos entrecerrados por el sol implacable. Pero fue el sonido de los cascos en la arena lo que lo despertó de su pesadilla.
Siluetas recortadas contra la luz. Hombres pequeños, de rostros impasibles y vestiduras extrañas. Y espadas. Espadas largas y curvas, que reflejaban la luz como espejos de muerte.
