El Alumno

El Alumno

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VIII

Cuando Pemberton comenzó a trabajar con el joven rico, que necesitaba que lo prepararan para ingresar en el Balliol College, se percató de que era incapaz de decir si el aspirante era realmente tonto o si la culpa era suya y se lo parecía como consecuencia de su larga convivencia con una persona joven que poseía una inteligencia inusualmente despierta.

Recibió noticias de Morgan media docena de veces: el muchacho le escribía unas cartas encantadoras y juveniles, en un mosaico de lenguas que remataba con postdatas indulgentes redactadas en la jerga familiar y rellenaba los pequeños cuadros, círculos y espacios en blanco que el texto configuraba, con curiosísimas ilustraciones. Aquellas misivas dividían el ánimo de Pemberton: por un lado, sentía el impulso de mostrárselas a su actual alumno, a modo de incentivo que sabía de antemano desperdiciado; por otro, tenía la impresión de que había algo en ellas que sería profanado si se enseñaban.

El nuevo alumno de Pemberton se presentó a examen a su debido tiempo y suspendió. Pero la sensación de que no se esperaba del examinando que fuera brillante a la primera quedó aparentemente reforzada por el hecho de que sus padres, justificando el fallo, del que generosamente hablaban lo menos posible como si lo hubiera cometido Pemberton, y tratando de evitar un segundo fracaso, rogaron al joven tutor que siguiera ocupándose de su hijo un año más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker