La Copa Dorada
La Copa Dorada El coronel Assingham dijo a su esposa la noche de la jornada aquella en que llegó Charlotte:
—Me encuentro en el caso de tener que decirte, querida, que no veo por qué razón, incluso dando a los hechos la interpretación más pesimista, te lo tomas tan a pecho. A fin de cuentas, no es tuya la culpa. Por otra parte, así me ahorquen si la culpa es mía.