Lo que Maisie sabía

Lo que Maisie sabía

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

12

De momento la señora Wix no se dignó explicar su ominosa frase, mas pronto la luz de notables acontecimientos habría de habilitar a su compañerita para entenderla. De hecho puede decirse que estos días trajeron consigo un elevado avivamiento de las percepciones directas de Maisie, de su sensación de capacidad de llegar por sí sola a conclusiones. La ayudó a este efecto un sentimiento esencialmente despojado de dulzura: el aumento de aquella preocupación que más la había invadido en sus meditaciones. No le hacía falta que le dijeran, como se lo dijo la señora Wix a la mañana siguiente de la revelación del peligro que amenazaba a Sir Claude, que su madre se preguntaba cada vez más por qué diablos no la reclamaba su padre: desde hacía tiempo había estado esperando un estallido a ese respecto por parte de su madre. Maisie estaba preparada para encarar aquella presión si encararla significaba estar en situación de contestar, con palabras directamente inspiradas en la fuente original, que papá preferiría la horca antes que cargar de nuevo con ella. Por consiguiente sintió que por fin había llegado la hora que en sus angustiadas vislumbres había previsto: la hora en que —por decirlo con palabras que ella recordaba pronunciadas por la señora de Beale— con dos padres, dos madres y dos hogares, seis protecciones en total, no tendría «adónde ir». Tal aprensión no se vio exactamente aminorada por la circunstancia de que inesperadamente la propia señora Wix palideciera de terror: circunstancia de la cual extrajo Maisie la subsiguiente convicción de que esta mujer estaba aún más atemorizada por ella misma que por su educanda. No era probable que una institutriz que únicamente tenía un vestido tuviera ni dos padres ni dos madres; consiguientemente, si, aun contando con dichos recursos, Maisie iba a ir a parar a la calle, ¿adónde, en nombre de todo lo más sagrado, iría a parar la pobre señora Wix? Ésta había tenido, por lo visto, un tremendo altercado con Ida, iniciado y concluido con la exigencia de que hiciera el favor de «levantar el campo» inmediatamente. De manera repentina pero tajante había llegado aquella señal largo tiempo temida. Las dos amigas se confesaron mutuamente los temores que en su mayor y peor parte cada una había ocultado, pero la señora Wix se encontraba en una situación mucho más sólida que Maisie en cuanto a contar con un plan de defensa. Por lo demás, rehusó comunicárselo hasta que no estuviera plenamente maduro; pero mientras tanto, según se apresuró a declarar, permanecería inamovible en el cuarto de estudio. Sólo la harían desalojarlo por medio de la fuerza: tal vez terminaría «ahuecando el ala» por orden judicial, pero no pensaba ahuecarla por un simple insulto. Eso sería seguirle el juego a milady, así que sería precisa otra vuelta de tuerca para hacerla abandonar a su pequeña. Milady se había ensañado con una virulencia inaudita: éste era uno de los muchos síntomas de que la situación se había vuelto tensa —«entre todos ellos», como dijo la señora Wix, «pero especialmente entre ellos dos»— hasta un extremo que sólo Dios sabía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker