Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Fue Susan Ash quien le dio la noticia:
—Él está abajo, señorita, y viene hecho un primor.
En el cuarto de dar clases de la casa de su padre, que tenÃa bonitas cortinas azules, habÃa estado ensayando en el piano una cosita encantadora, como la llamaba la señora de Beale: una «Moonlight Berceuse[12]» que le habÃa mandado por correo Sir Claude, quien consideraba que su educación musical habÃa estado siendo deplorablemente desatendida y, durante los últimos meses en casa de su madre, habÃa estado a punto de hacer gestiones para que ella recibiera clases particulares. Él habÃa terminado confesándole campechanamente que los profesores genuinos, como decÃa él, eran terrorÃficamente caros y que un sustituto cualquiera serÃa un desperdicio de dinero, y por consiguiente ella pensaba con aún mayor ternura en el sacrificio representado por esta composición, cuyo precio, cinco chelines, estaba inscrito en la carátula y que evidentemente sà era un artÃculo genuino. Inmediatamente se incorporó:
—¿Ha sido la señora de Beale quien me ha mandado llamar?
—Oh no: no se trata de eso —dijo Susan Ash—. En este momento la señora de Beale está fuera.
—Entonces ¿ha sido papá?
