Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Y bien, ¿quién diantres es ese fulano?
Ella se sintió anegada de prudencia:
—¡Oh, yo no he conseguido enterarme! —Esto sonó como si quisiera decir que habrÃa debido ser él mismo quien lo hiciera; mas ella habÃa de sobrellevar obstinadamente la incomodidad de mostrarse desagradable, tal como la sobrellevaba en los momentos en que su padre, debido a sus silencios, la llamaba borrica empedernida, y su madre, debido a su falsedad, la echaba de la habitación con cajas destempladas.
—Entonces ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?
—¡Ah, no sé! —La esencia de su método consistÃa en no limitarse a fingir una estupidez parcial.
—Y ¿no habló nada ese cretino? —HabÃan llegado a orillas del estanque y caminaban aprisa.
—Pues no mucho.
—¿No te dijo nada sobre tu madre?
—¡Oh sÃ, algo!
—Pues lo que te pregunto, si no te importa, es qué fue ello. —Ella guardó silencio… tan prolongadamente que a renglón seguido él insistió—: Caramba… ¿es que no me oyes?
Ante esto ella respondió:
—Vaya, me temo que no le presté demasiada atención.