Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía El sustento de la niña estaba asegurado, pero la nueva situación le resultó irremediablemente desconcertante a la mente de una cría intensamente consciente de que algo había acontecido que debía de ser muy trascendental y expectante observadora de las consecuencias de una causa tan grande. Iba a ser el destino de esta paciente niña ver mucho más de lo que al principio entendió, pero asimismo incluso desde el principio entender mucho más de lo que acaso cualquier otra niña, por paciente que fuese, jamás hubiera entendido anteriormente. Sólo el chico del tambor en una balada o un cuento habría podido hallarse hasta el mismo grado en medio del fragor del combate. Fue tomada como confidente de pasiones en las que fijó exactamente la misma mirada curiosa que les habría consagrado a figuras que brincaran de un extremo a otro de la pantalla de una linterna mágica. Su pequeño mundo fue fantasmagórico: extrañas sombras que danzaban sobre una sábana. Fue como si todo el espectáculo se ofreciese sólo para ella: para una niñita medio aterrorizada en el interior de un gran teatro oscuro. En resumidas cuentas, se la inició en la vida con una generosidad que fue consecuencia del egoísmo ajeno, y no hubo nada que lograra impedir el sacrificio excepto el candor de su corta edad.
