Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca Mi insistencia le hizo darme la espalda y lo retuvo de nuevo junto al ventanal, en un silencio en el que se hubiera oÃdo la caÃda de una pluma. Luego, otra vez, volvió delante de mÃ, con el aire de la persona que espera en otro sitio a alguien que merece su consideración.
—Tengo que ver a Luke.
Hasta entonces nunca le habÃa obligado a decir una mentira tan zafia y, consecuentemente, me sentà avergonzada. Pero, aun siendo sus mentiras horribles, no hacÃan sino confiarme en mi verdad. Pensativa, hice unos cuantos puntos de mi labor.
—Bueno, vete con Luke y yo te esperaré para lo que me has prometido. A cambio, antes de irte, dame una mÃnima satisfacción.
TenÃa la impresión de creer que habÃa salido ganando con nuestro pacto.
—¿Muy, muy pequeña?
—SÃ, poca cosa. Dime —¡estaba concentrada en la labor e improvisando!— si ayer por la tarde cogiste mi carta de la mesa del vestÃbulo.