Washington Square
Washington Square —¡Son ustedes iguales, todas las mujeres! Pero se da la circunstancia de que su hermano pertenece a esa clase de hombres nacidos para ser su perdición, mientras que ustedes han nacido para ser sus siervas y sus vÃctimas. La marca caracterÃstica de esa clase de individuos es la determinación, a veces terrible por su silenciosa intensidad, de no aceptar nada de la vida más que los placeres que ésta pueda proporcionar, y de garantizarse tales placeres principalmente con ayuda del complaciente sexo femenino. Los hombres como él jamás hacen nada por sà mismos cuando pueden conseguir que otros lo hagan por ellos, y es el encaprichamiento, la devoción, la superstición de los demás lo que les permite abrirse camino. Los demás, en el noventa y nueve por ciento de los casos, son mujeres. Nuestros jóvenes amigos insisten principalmente en que otros sufran por ellos, y eso, como a buen seguro usted sabe, a las mujeres se les da de maravilla. —El doctor hizo una pausa, y añadió con brusquedad—: ¡Usted ha sufrido mucho por su hermano!