Washington Square
Washington Square —De todos modos —dijo—, será sólo para tres o cuatro años. Después nos mudaremos. Es la costumbre en Nueva York: mudarse cada tres o cuatro años. Asà uno siempre tiene lo mejor. La ciudad crece muy deprisa y hay que adaptarse a su ritmo. Cada vez se desplaza más hacia el norte; no cabe duda de que ésa es su dirección. Si no temiera que Marian pudiese sentirse sola, yo me instalarÃa lo más lejos posible, y esperarÃa que la ciudad se fuera acercando. En cuestión de diez años todos nos habrÃan seguido. Pero Marian quiere tener vecinos: no quiere ser una pionera. Dice que para eso prefiere vivir en Minnesota. Supongo que nos iremos aproximando al norte poco a poco; cuando nos cansemos de una calle nos mudaremos más arriba. Asà siempre tendremos casa nueva; es una gran ventaja vivir en una casa nueva. Uno disfruta de los últimos avances. Cada cinco años lo inventan todo de nuevo, y es muy buena cosa seguir el ritmo del progreso. Yo siempre he procurado adaptarme a las novedades en todos los sentidos. ¿No cree usted que «llegar más alto» es un buen lema para una pareja de recién casados? ¿Cómo se llama esa poesÃa… cómo la llaman…? «¡Excelsior[1]!». Eso es.