Washington Square
Washington Square —Mis insinuaciones son tan inocentes como las tuyas, Elizabeth. ¿Cuántos pretendientes ha tenido Catherine, a pesar de sus expectativas? ¿Cuándo se ha interesado alguien por ella? No digo que no pueda llegar a casarse, pero no tiene el menor atractivo. ¿Por qué si no estarÃa Lavinia tan ilusionada con la idea de que hay un pretendiente en casa? Es la primera vez, y Lavinia, que tiene un carácter sensible y compasivo, no está acostumbrada. Eso le afecta a la imaginación. Tengo que reconocer que me ha sorprendido que los jóvenes neoyorquinos sean tan poco calculadores. Prefieren a las muchachas bonitas, a las muchachas alegres, como las tuyas. Catherine no es ni bonita ni alegre.
—Catherine vale mucho. Tiene su propio estilo, y eso ya es más de lo que puede decirse de mi pobre Marian, que no tiene estilo alguno —respondió la señora Almond—. Si ha recibido tan pocas atenciones es porque a todos los jóvenes les parece mayor. Es muy alta y viste con mucho lujo. Yo creo que los intimida. Parece como si ya hubiese estado casada, y ya sabes que a ellos no les gustan las mujeres casadas. Y, si nuestros jóvenes te parecen poco calculadores —continuó la hermana del doctor—, es porque generalmente se casan muy pronto, antes de los veinticinco, a la edad de la inocencia y la sinceridad, cuando todavÃa no saben ser interesados. Te aseguro que, si esperasen un poco, Catherine les parecerÃa mejor partido.